En el año 2005 decidimos comenzar a trabajar bajo el nombre de Colectivo Plástico 119, con la intención de mantener un grupo de trabajo enfocado a la producción, discusión, difusión y producción de nuestro trabajo artístico. Pero antes de eso, antes de conformarnos con el nombre, imagen y dinámica de trabajo que aún conservamos, tuvimos muchas experiencias muy diversas en la organización y gestión de proyectos culturales, de las cuales aprendimos, de forma práctica y directa, todo lo que después nos serviría para conformarnos como un colectivo de manera mucho más sólida. Y si tuviéramos que definir un momento específico que marcara el inicio de nuestro proyecto colectivo, ese sería sin duda la primer exposición, que realizamos en el año 2000.

Habíamos regresado a clases después de un largo movimiento estudiantil que mantuvo en paro las actividades académicas de la UNAM por casi diez meses. Fue un proceso muy complicado y que dejó una gran división entre muchos de nosotros, sin embargo, poco a poco fue imponiéndose una tensa normatividad académica. Con la premura de reajustar el calendario académico, el semestre se comprimió por cuatrimestres, y en el caso de la Escuela Nacional de Artes plásticas, esto generó un gran descontento por la falta de tiempo para la investigación en talleres.

A pesar de todo eso, habíamos entrado con mucho ánimo, ya que después de tanto tiempo de inactividad, lo que más deseábamos era volver a las aulas, volver a las lecturas, a los talleres, etc. Justo en ese semestre, que era el tercero de nuestra carrera, teníamos que elegir los talleres de producción, y fue el momento en que varios compañeros que luego formaríamos proyectos colectivos, empezamos a coincidir en los talleres de pintura y grabado.

Fue en ese contexto en el que empezaron a surgir ideas sobre cómo difundir nuestros dibujos, pinturas y grabados. Junto con las típicas discusiones entre clase y clase acerca de arte, también estaba siempre la inquietud acerca de cuál es la finalidad de la obra en sí, y aunque teníamos una gran cantidad de posturas acerca de eso, siempre coincidíamos en que cualquier obra debía mostrarse al público, ya sea la pieza en si misma o su registro; es decir, que un punto importante en la obra de arte era su exhibición. Eso era un tema central de la producción artística, y se convertía en una cuestión fundamental para marcar una especie de inicio dentro de la carrera profesional de cada artista, por lo que siempre había una pregunta que se repetía en la discusiones dentro del aula, en las conferencias estudiantiles, incluso en las fiestas y reuniones: “¿tú ya expusiste?”. 

Tras la experiencia de muchos compañeros en las brigadas durante el paro estudiantil, había una gran conciencia del trabajo colectivo, y eso fue un gran impulsó para que surgieran muchos grupos que buscaban incidir en la agenda pública desde distintas perspectivas, tanto por la gestión pública, el desarrollo comunitario, la discusión ideológica y política, y, junto con el interés natural de exponer que todos teníamos, también empezaron a surgir varios grupos cuyo interés principal era la difusión artística.  Con este último, era con el que nos identificamos nosotros.

En octubre del año 2000, casi a finales de nuestro cuarto semestre en la carrera, nos citamos varios compañeros, para una reunión de trabajo que tendríamos un viernes a las 8 de la noche en la cafetería de Don Miguel. En esa reunión estábamos Marcela Arias, Eduardo Muñoz, Mashka, Carlos Puebla, Martín Vera, y Sonia Cortés. Íbamos a platicar para formar un grupo de trabajo. Revisamos varias ideas, varios puntos de vista acerca de las inquietudes sobre nuestro trabajo artístico, sobre la producción y el fundamento teórico que deseábamos tener. Hablamos un poco de Duchamp, de Fluxus, pero también de nuestras propias metas y experiencias. Así nos dimos cuenta que uno de los principales problemas a los que nos enfrentábamos los artistas jóvenes era la falta de espacios dónde mostrar nuestro trabajo.

Eran otros tiempos, no existía el circuito de galerías y espacios culturales que hay actualmente en la ciudad de México. Básicamente, los espacios se podían agrupar en tres grandes grupos: museos, galerías y centros culturales.  Los museos eran sólo para los artistas consagrados, y salvo honrosas excepciones, no había manera de que se permitiera una exposición organizada sólo por artistas jóvenes, que ni siquiera habían terminado la carrera. El caso de las galerías era diferente, pues había una mayor apertura para propuestas frescas, sin embargo, la mayoría de ellas tomaba como principal referencia la trayectoria de cada artista, que precisamente era lo que nos faltaba.  Nos quedaba entonces la opción de los centros culturales, y aún así, la competencia era mucha, porque en las solicitudes de espacio, competíamos no sólo con compañeros de carrera, sino que en muchas ocasiones llegamos a comprobar que los mismos espacios que nosotros solicitábamos para mostrar nuestra obra, eran los que pedían nuestros profesores, y uno que otro artista consagrado. El reto era grande.

Ya existía un pequeño circuito de espacios alternativos, algunos de los cuales tenían muchos años trabajando de manera independiente, y eran esos espacios en donde se iniciaba la carrera artística de gran cantidad de jóvenes. Generalmente se trataba de espacios que organizaban eventos multidisciplinarios en los que los cuadros se colgaban en la pared mientras el público asistía principalmente a ver a alguna banda, alguna obra de teatro, o para consumir cualquiera que fuera la especialidad de la casa. 

Pero ¿cual espacio era el ideal, cómo conseguirlo, con quien hablar, que hacer… ? Esa era nuestra tarea, y en esa primer reunión que tuvimos, decidimos que nuestra principal labor como grupo de trabajo sería buscar los espacios que nos permitieran mostrar nuestra obra. Después de preguntar, con amigos, familiares y compañeros que nos pudieran apoyar, tuvimos el contacto con un chico que tenía una fonda al sur de la ciudad de México, y le pareció muy interesante lo que queríamos hacer, así que, después de platicarlo entre todos, decidimos que expondríamos ahí.

La exposición se realizó en una fonda al sur de la ciudad de México, muy cerca de la Cineteca Nacional. Habíamos planeado una muestra de carácter interdisciplinario, abierta, libre, propositiva y en la cual nos pudiéramos atrever a hacer lo que quisiéramos, pues nos preocupaba un poco el encontrar cuáles eran los límites de la obra de arte y las convenciones acerca de los espacios culturales. Pensamos en encontrar una posibilidad a los sitios comunes en donde se muestre el arte, tratamos de cuestionar las reglas de los espacios públicos y los espacios privados y precisamente por eso es que el título que elegimos para la exposición fue “Espacios” Eran los tiempos de atreverse a todo, de echar a perder, de romper lo que fuera necesario romper. Éramos más jóvenes. 

Para esta exposición contamos con el apoyo incondicional de nuestros amigos y nuestra familia, y así fue que logramos conseguir el transporte de la obra, la comida para los participantes, las invitaciones, carteles, e incluso el mismo espacio, que era el local de un amigo de la hermana de uno de de nosotros.

Imagen de la invitación fotocopiada realizada para la exposición "Espacios"

La inauguración estaba planeada para las 16:00 horas del sábado 12 de noviembre del año 2000. Las invitaciones las habíamos hecho a manera de volantes fotocopiados, y durante las semanas previas nos habíamos dedicado a repartirlas por distintos puntos de la ciudad, en museos y espacios culturales, fiestas y reuniones. Nos quedamos de ver en el lugar ese sábado al medio día, para montar la obra que íbamos a exponer. Cada artista llevó las obras que quiso mostrar, y el resultado fue una mezcla variada de dibujos, pintura, instalación y performance. En esa muestra, participamos Marcela Arias, Eduardo Muñoz, Sonia Cortés, Martín Vera, Rosely Barranco y Carlos Puebla.

Entrada a la Fonda donde se realizó la exposición. 

Intervención gráfico-pictorica de un muro en la fonda, incluyendo obra de Marcela Arias, Eduardo Muñoz, Rosely Barranco y Martín Vera.

Marcela Arias presento pintura en un estilo abstracto, con formas rectangulares en tonos bien saturados, Eduardo Muñoz presentó pintura con un estilo expresionista, de mediano formato. Sonia Cortés presentó un performance que consistía en colocarse una jaula de pájaros en la cabeza y permanecer inmóvil y vulnerable ante cualquier transeúnte durante la exposición, junto con varios dibujos. Martín Vera y Rosely Cortés presentaron varios dibujos y bocetos realizados durante el semestre, mientras que Carlos Puebla realizó también un performance a las afueras del local, en el cuál se mantenía inmóvil con los brazos abiertos. 

 

Obra de Marcela Arias, montada sobre un vano del espacio de exhibición

Propuesta de escultura inmediata, realizada con el mobiliario, por Eduardo Muñoz

 

Los asistentes a la exposición fueron contados: amigos cercanos, familiares y algunos transeúntes que se detenían un poco en su paso rumbo a la cineteca. De esta manera, nos apoderamos artísticamente de una fonda durante toda una tarde, y nos sentíamos el centro del mundo, éramos como Cézanne y  Monet exponiendo en los cafés parisinos, o como Tristan Tzara presentándose en el Café Voltaire. Al final, del día, dejamos montadas las obras que podían quedarse, para formar parte de una exposición que estuvo toda la semana.

Imagen con ejemplos de la obra que quedó montada durante una semana en el espacio.

Como resultado de esta primer exposición, aprendimos que la realización de una exposición requiere de un gran esfuerzo, y que a veces no se toma en cuenta, desde el montaje de la obra, el diseño de invitaciones y carteles, pero también cosas que no tomábamos en cuenta como el registro de la exposición, la realización de una lista de obra previa, o la inclusión de un cuaderno de comentarios. También aprendimos que gracias al trabajo colectivo era posible solucionar de manera mucho más rápida todas esas dificultades, y sobre todo, nos sirvió para que desde el principio tuviéramos la seguridad de que sólo nuestro propio trabajo es el que nos ayudaría a salir adelante. Esa confianza sólida en nuestra propia labor se ha mantenido presente desde el primer momento.

Además de todo lo anterior, esa era nuestra primer exposición, lo que significaba que a partir de ese momento, ya no sólo éramos estudiantes; después de esa tarde de noviembre, ya éramos artistas.

Continuamos trabajando y vienen muchos proyectos interesantes por delante, sin embargo, aún nos falta pulirlos un poquito para poder compartirlos con todos ustedes.  Así que mientras afinamos todo para las siguientes exposiciones, les queremos compartir un poco algunos datos sobre nosotros. Empezaremos por compartirles una pequeña historia acerca de cómo fue que elegimos nuestro nombre y el logotipo con el que nos identificamos en todos nuestros proyectos.

Podríamos mencionar como el origen del Colectivo Plástico 119, al grupo de trabajo “In Tlalli In Tlapalli: La tinta negra y la tinta roja”. Ese colectivo estaba integrado por profesores y estudiantes de la ENAP (entre quienes estábamos Marcela Arias y Eduardo Muñoz), y varios artistas independientes. Fue precisamente en este grupo que realizamos una serie de proyectos en los que logramos integrar a gran parte de los alumnos y académicos, generando un equipo sólido de trabajo. La mayor parte de nuestros proyectos tenían una marcada línea temática, centrada en la cultura prehispánica, así que en el momento en que nos dimos cuenta de que era importante generar una imagen con la que todos los artistas nos identificaran, lo más natural fue crear un imagotipo basado precisamente en esta tradición.

Así fue como surgió la imagen con la que nos hemos identificado desde hace tantos años. 

 

 

Logotipo original del colectivo In Tlalli In Tlapalli, creado por Eduardo Muñoz

En la tradición prehispánica, los antiguos Tlacuilos, que eran quienes se encargaban de pintar los códices; eran conocidos como los maestros de la tinta negra y roja, debido al gran uso de estas dos tonalidades en sus trazos, pues primero hacían un trazo general con un tono rojo y después contorneaban las figuras con la tinta negra definitiva. 

Tlalli es el término que se utilizaba para designar al color de la tierra, y por analogía, se utiliza para definir al color negro, y Tlapalli es el utilizado para designar al color en general, pero específicamente a la tonalidad roja (en México es costumbre utilizar el término “colorado” como sinónimo de rojo). De ahí precisamente, que estos colores hayan sido tomados como sinónimos de el arte antiguo.

Para la realización de nuestra imagen, se utilizó un círculo como la idea de una gota, que tiene de un lado un color rojo, y del otro lado, un color negro, y alrededor se agregó un pequeño anillo con una textura amarilla, para remitir al sol, que se vinculaba con la divinidad, y también para suavizar el contraste de color.

En los proyectos realizados como colectivo "In Tlalli In Tlapalli", tuvimos una gran aceptación por parte de autoridades académicas y de compañeros artistas, además de que logramos conjuntar un buen equipo de trabajo, como ya se mencionó previamente, sin embargo, no teníamos objetivos claros, ya que sólo nos habíamos integrado como colectivo para una sola muestra. Una vez terminada la misma, la razón de ser del colectivo “In Tlalli In Tlapalli” carecía de sentido.  Así que tras una reunión en la que estuvimos varios integrantes de dicho colectivo, decidimos integrarnos de una manera más sólida, con objetivos más claros, y definiendo una agenda de trabajo clara. Los objetivos que planteamos en ese tiempo han variado realmente poco: La producción, discusión, difusión y promoción de nuestro trabajo artístico, así como la vinculación de artistas jóvenes y reconocidos con los medios que les permitan mostrar su trabajo.

Decidimos utilizar el nombre de “Colectivo 119”, ya que era el número de salón en el que estaba el taller de grabado en relieve en el cual acostumbrábamos planear cada proyecto y juntar la obra para exponer,  y en el cual habías surgido otros colectivos con los cuales también participamos. También decidimos conjuntar la experiencia adquirida, y tomar como trayectoria común la experiencia que habíamos ido formando de forma individual. y seguimos utilizando el logotipo ya realizado, pues éramos los mismos organizadores e integrantes, pero le agregamos el número 119, para definir  esta nueva etapa, utilizando una tipografía que remitiera un poco al grabado:

Logotipo del Colectivo 119, basado en el mismo imagotipo del colectivo "In Tlalli In Tlapalli"

Tanto la imagen como el nombre surgieron después de un periodo de trabajo específico y localizado geográficamente al sur de la Ciudad de México, gracias a lo cual logramos que la comunidad estudiantil y académica nos reconociera así. Sin embargo, después de un tiempo, empezamos a trabajar mucho más con la difusión de nuestro trabajo en internet, y fue cuando nos dimos cuenta que existía un colectivo homónimo al nuestro, en Chile, quienes estaban luchando desde hacía muchos años por la memoria de 119 desaparecidos durante la dictadura militar de ese país. Entonces, decidimos agregar a nuestro nombre el término “Plástico”, para dejar en evidencia que nuestra labor tiene que ver con las artes plásticas, por lo que en el logotipo final, debajo de la imagen y el número, se puede leer “Colectivo Plástico 119”

Logotipo actual y definitivo del Colectivo Plástico 119

Y de esta manera, les hemos compartido un poco del origen y por qué de nuestra imagen y el nombre de nuestro colectivo.

 

El año pasado, tuvimos la fortuna de exponer en la Universidad de la Ciénaga de Michoacán, uno de los proyectos que considerábamos más complicados de poder mostrar pues se tituló : "De lo erótico a los límites del Porno", y el cual giraba precisamente en torno a la reflexión acerca del lenguaje visual utilizado en los ímites de lo que puede considerarse como imágenes eróticas y pornográficas.

Originalmente, este proyecto nos llevó por distintas expresiones, desde las más comunes como la mera representación del desnudo humano (que de por sí ya es algo bastante complejo), hasta la aventura plástica de intentar realizar algunas obras con fluidos corporales. Sin embargo, el mismo trabajo nos fue llevando a la descripción de imágenes que resultaron muy impactantes en su propio desarrollo.

En esta muestra participamos Marcela Arias, Eduardo Muñoz, Roberto Escobar, Alejandro Valadez y Jorge Luna, con propuestas variadas, como pintura, gràfica, fotografìa y collage. 

Las obras de Marcela Arias aprovechan el lenguaje de lo erótico con el uso de la fotografía en blanco y negro, combinándola con varios filtros para desarrollar el tema del desnudo femenino. En el caso de la obra de Eduardo Muñoz podemos ver la referencia obvia de las publicaciones pornográficas qué son tan comunes en nuestros días. Estuvieron también una serie de obras de carácter intimista propuestas por Jorge Luna, quien captura las imágenes en entornos domésticos, en las cuales la luz se convierte en un elemento más de la escena, que resulta en un conjunto elementos sugerentes: erótico-pornográficos. Por su parte, Roberto Escobar realizó cinco piezas en las que utilizaba ropa interior, generando una fora de calavera, en alusión a la tragedia de la muerte, siempre tan ligada con lo sexual. Y Alejandro Valadez, presentó fotografía, en la cual desarrollaba su propia postura acerca de la imposición de roles específicos en una sociedad poco abierta como la nuestra. 

En el acto de mirar se encuentra todo. Con la vista, los prejuicios y las formas se juntan para dar origen a los deseos. La carne y el espíritu se confunden dentro de esa niebla de fantasías (a veces inconfesables). El porque algunos de esos deseos podemos aceptarlos de una manera mucho más abierta que otros es algo que nos lleva a cuestionarnos cuál es el límite de lo erótico pornográfico

La erótica forma parte de las fantasías más comunes del ser humano y se ha colocado dentro del lenguaje mismo de las artes desde hace muchos siglos,  acompañada por los ideales de belleza, contemplación y elegancia de las formas. Esta nos genera un estado de contradicción entre el deseo y la lujuria, que es contenido por las normas sociales e ideológicas de cada tiempo.  Sin embargo, de vez en vez, esta lujuria se expresa de manera mucho más gráfica y sin veladuras que suavicen su contenido.  La ilustración explícita del deseo sexual se convierte, entonces, en pornografía.

 

Con el presente proyecto nos situamos en un punto intermedio entre lo erótico y lo pornográfico, realizando obras que mantienen una relación con ambos tipos de representaciones. Los artistas participantes, toman una visión personal, centrándose en distintos aspectos gráficos, mismos que se van desarrollando, tanto visual como conceptualmente, en cada una de las obras.

 

 

 

 

El año pasado participamos en la exposición colectiva "ENTOMOGRAFÍAS: TRAZOS DEL DESEO". realizada en el Centro Cultural ALIAC.  Este proyecto lo realizamos durante el año 2015, y lo presentamos en la galería de dicho centro en noviembre de este año. En la inauguración estuvieron presentes grandes amigos así como el público en general, con quienes pudimos compartir los típicos bocadillos, vino y un poco de café con galletitas que intercambiamos con los artistas que se encontraban inaugurando justo al lado de donde nosotros estábamos. Durante la noche, contamos con la presencia de Romina Guardino, quien nos compartió su música de manera increible. Y en esta ocasión, queremos reinaugurar nuestro Blog compariténdoles un poco de lo que fue esta exposición.

  

Entomografías: trazos del deseo

El oficio de entomólogo y el del artista, tie nen muchos puntos en común, pues mientras que uno se pasa la vida describiendo cada una de las características externas e internas de los insectos, incluyendo el número de secciones de su abdomen y tórax, las patitas, antenas, forma y calidad de sus alas (en caso de tenerlas), así como las variantes de color, y tamaño de cada uno, de la misma manera, el artista se sumerge en la descripción de sus propios sueños, contando de igual menra el tamaño y división que tendrá la imagen, y decidiendo el paso y la superficie por donde irán cada trazo, cada línea y cada mancha.

En estos actos de minuciosa contemplación, también existe una goce casi perverso, que podría confundirse entre el límite de lo estético y lo voyerista, y tal vez sea por eso mismo, que hay grandes ejemplos de la relación entre el arte y los insectos, desde las ilustraciones entomológicas y taxonómicas, hasta la representación de los sueños más profundos (pesadillas o ilusiones). Sin embargo, uno de los casos más icónicos de la literatura, es el de Vladimir Nabokov, quien ha sido reconocido no sólo como uno de los grandes creadores de la literatura universal, sino que también realizó varias publicaciones de caracter científico en el cual no sólo ennumeró distintas mariposas y polillas, sino que también se aventuró a hacer una serie de propuestar teóricas acerca de su evolución, incluso el exitoso caso de la Polyommatus azul, que sólo, gracias a la tecnología genética, ha sido demostrada. 

En la obra de Nabokov, los insectos son sólo un elemento del entorno, que refuerzan ese carácter incestuoso y perverso de algunos de sus cuentos y novelas, tal vez por esa extrañeza que nos causan, al ser tan diminutos, tan extraños, a veces hermosos y otras inquietantes. Y esta relación especialista, está más bien relacionada con una gran atención por el detalle y la relación del lenguaje, incluso por encima de la descripción del propio personaje.

En este caso, con la muestra titulada Entomografías: trazos del deseo nos enfocamos a la descripción de los insectos desde un caracter intimista, y contemplativo, dejando que el espectador relacione estas imágenes con algunos textos extraídos de distintos textos realizados por el escritor ruso, aunque no nos hemos limitado sólo a insectos.

En esta muestra se presentan 30 obras gráficas realizadas por Marcela Arias, Eduardo Muñoz, y Yamna Vázquez, las cuales se complementan con piezas fotográficas de Alejandro Valadez, que son intercalados con textos de Nabokov: Lolita, Ada o el ardor, Aureliana y Habla, Memoria. 

 

Preparándonos para la inauguración

 

La sala justo antes de la inauguración.

 

 

Romina compartiendo su música con nosotros.

 

Estamos a casi nada de que se termine este 2014, y revisando un poco lo que ha sido este año para el Colectivo Plástico 119, podemos decir que fue un año lleno de grandes logros, de sueños cumplidos y de mucho trabajo. Claro, como todo en la vida, también tuvimos momentos de dificultades, pero nos da mucho gusto poder seguir trabajando, rodeados de grandes amigos, y compartiendo sueños cada vez más grandes.

Y no pudimos resistirnos a la tentación de hacer nuestro recuento de notas que nos llamaron la atención del 2014, y sin que se trate de un top ten, pues hicimos una lista de lo que recordamos este año. Perdonarán nuestra mala memoria, ya que la mayoria de estas notas son de la segunda mitad del año, pero esperemos que alguna de estas les parezca interesante.

El árbol de Paul McCarthy. Y comencemos con una nota polémica, pues el pasado mes de octubre, el artista estadounidense Paul McCarhy presento su pieza titulada Tree (árbol), en la Place Vêndome, en París. La pieza en sí es una escultura efímera realizada a manera de inflable, pero la característica principal es que su aspecto está basado en un juguete sexual. Semejante juego de formas no pasó desapercibido por algunos parisinos conservadores, quienes terminaron por desinflar la pieza en la noche del 17 de octubre.

http://www.huffingtonpost.es/2014/10/18/arbol-navidad-consolador-paris_n_6007096.html

La escultura monumental de Sebastián. Hace apenas unas semanas, el escultor Enrique Carbajal mejor conocido como Sebastián, inauguró la pieza escultórica monumental titulada “Guerrero Chimalli” que esta inspirada en un guerrero prehispánico que sostiene un escudo (chimali) en una mano y con la otra una macana de navajas (maquahuitl). La polémica en este caso sobrepasó incluso la ya sospechosa relación del artista con la clase política mexicana, e incluso la cuestionable suma de 30 millones de pesos que se invirtió en esta estatua con la esperanza de que su escudo protegerá a Chimalhuacan de la pobreza”(en palabras del propio gobernador del Estado de México), y es que su aspecto tan rígido y cilíndrico ha hecho que los habitantes de esta zona le hay encontrado un nombre mas ad hoc: “El Mazzinger Z”.

http://www.animalpolitico.com/2014/12/el-guerrero-chimalli-de-sebastian-costo-30-millones-y-el-presupuesto-casi-alcanzo/

Tunick en méxico... Otra vez. Spencer Tunick volvió a visitar nuestro país en el mes de octubre, para realizar una serie de fotografías con el tema de la muerte, dentro del marco de las festividades del día de muertos en San Miguel de Allende. Y en esta ocasión una de las fotografías fue realizada pensando en los 43 desparecidos de la normal de Ayotzinapa. Lo curioso es que dio a conocer sus intenciones hasta siete semanas después de tomada la foto...

http://www.jornada.unam.mx/2014/12/20/cultura/a05n1cul

Yayoi en Tamayo. No podemos dejar de mencionar una de las exposiciones más exitosas de los últimos años y es la muestra titulada obsesión infinita de la artista japonesa Yayoi Kusama, y es que esta muestra ha sido visitada por mas de 180 mil personas, a razón de mas de 1200 visitas diarias. Sin duda, esta ha sido una de las muestras más visitadas de la historia del museo, gracias a un excelente trabajo de museografía, y al vibrante trabajo de la artista japonesa.

http://www.milenio.com/cultura/Yayoi_Kusama-museo_Tamayo-milenio_dominical-Obsesion_infinita-expo_japonesa_0_425957523.html

Antonio López y el cuadro del Rey que ya no es Rey. Tras 20 años de trabajar en el retrato de la Familia Real, el pasado mes de septiembre, el pintor Antonio López por fin terminó de dar los últimos trazos a este lienzo de grandes dimensiones. Para quienes lo han podido ver en vivo dicen que el tiempo de trabajo ha valido la pena, aunque muchos nos preguntamos si el hecho de que el Rey Juan Carlos abdicara en junio, no habrá sido un aliciente para que el pintor apresurara los trazos.

http://www.elmundo.es/cultura/2014/09/18/541acd74268e3e85018b457e.html

La polémica bienal. Como ya se ha hecho costumbre desde hace años, la bienal de Pintura Rufino Tamayo, estuvo envuelta en la polémica en su versión número XVI. Y es que tras una crisis que había llegado a su climax con la cancelación de la edición anterior, en esta ocasión las críticas comenzaron desde el momento de la publicación de la convocatoria y no pudo satisfacer el gusto de los más exigentes, quienes ven en esta bienal la muestra más importante de pintura mexicana contemporánea, y la calificaroncomo unamuestra llena de “amateurismo y falta de calidad”

http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2014/08/13/amateurismo-y-falta-de-calidad-lastran-la-bienal-tamayo-172.html

Nishi. El 29 de septiembre falleció Luis Nishizawa, a los 96 años. El pintor y dibujante oriundo del estado de México, fue considerado como uno de los últimos grandes paisajistas, que logró conjuntar la tradición de la plástica Mexicana con las formas estéticas contemporáneas, siempre apoyado en un excelente uso de la técnica. Fue profesor de varios de nosotros en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (antes de ser la FAD), y siempre recordaremos su presencia en los talleres, donde siempre fue ejemplo para sus alumnos.

http://www.excelsior.com.mx/expresiones/2014/09/30/984238

100 muestras de Ego. Y en la recta final de este recorrido que hemos hecho de las notas que mas nos llamaron la atención este año, queremos terminar con tres eventos que involucran a los integrantes del Colectivo Plástico 119. Una de estas ocurrió en mayo, y es que la participación de los integrantes del colectivo dentro de la muestra La Calaca Press que se realizó eHong Kong, fue oficialmente la exposición número 100 de Eduardo Muñoz. En hora buena, para nuestro compañero ¡y que vengan otras 100 y 1000 mas por delante!

http://www.lacalacapress.com/2014/05/la-calaca-press-iii-in-hong-kong.html

Una trienal en Hong Kong. Este año fue también uno de grandes éxitos para nuestra compañera Marcela Arias, quien estuvo presente en varias muestras alrededor del mundo, y que ya tiene varias aseguradas para el año que viene, y entre ellas, queremos felicitarla por la selección en la última versión de la XinYiDai- An International University Students Exchange, que es una de las muestras más importantes de gráfica en Hong Kong y le deseamos muchos más éxitos y logros. http://www.open-printshop.org.hk/wp-content/uploads/2014/12/enewsletter_2014Vol3.pdf

Metáfora del retrato. Y para terminar con esta selección, recordamos la muestra “Metáfora del Retrato”, que se realizó en la Academia de San Carlos en el mes de septiembre de este año.

https://www.facebook.com/media/set/?set=a.822037471174523.1073741829.422783191099955&type=1

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